La escuela secundaria necesita 10 años para tener deserción cero

3 mayo, 2016 Noticias

Lo dijo Horacio Ferreyra, titular del Área de Promoción de Igualdad y Calidad Educativa del Ministerio de Educación. El funcionario provincial sostuvo que el nivel medio constituye el “nudo crítico” del sistema.

Horacio Ferreyra, titular de la Dirección de Calidad e Igualdad Educativa del Ministerio de Educación, parece estar lejos del clásico perfil del funcionario provincial. Con soltura, aborda temas que incomodarían a sus pares, y admite las falencias que tiene el área a su cargo: reconoce la deserción escolar que aqueja al nivel medio -“el nudo crítico”-, la brecha generacional que separa a los alumnos de los docentes, la excesiva rigidez del sistema o los problemas que los adolescentes arrastran cuando llegan a la Universidad. Con autocrítica, el funcionario admitió que harán falta 10 o 15 años para eliminar la deserción del secundario.

Ayer comenzó el primer congreso provincial sobre formación y experiencias educativas organizado por la Escuela Normal Justo José de Urquiza. En la apertura del evento, que se extiende hasta mañana, estuvieron el director del Normal, Ernesto Olmedo, el Presidente del Concejo Deliberante, Claudio Miranda, la subsecrearia de Educación municipal, Andrea Ontivero, la directora de Planeamiento Educativo provincial, Ana María Tabasso y el secretario académico de la Universidad, Claudio Asaad.

De visita en Río Cuarto para disertar en el congreso, Horacio Ferreyra mantuvo un diálogo con este diario y abordó algunos de los temas más problemáticos dentro del sistema educativo.

-¿Cuáles son los desafíos que tiene el sistema educativo de Córdoba en la actualidad?

-En el nivel inicial, estamos avanzando en sectores vulnerables con las salas de 3 años, para que los chicos entren antes al proceso de formación para lograr mejores resultados a futuro, sobre todo en la enseñanza de lengua y ciencias. También hay que mejorar la jornada extendida. Pero el gran nudo crítico es la escuela secundaria, que en Córdoba tuvo una transformación integral. Esto nos obliga a revisar cosas con los docentes y las instituciones involucradas, como por ejemplo los espacios dedicados a la participación y a la formación para la vida y el trabajo. Además, en todas las capacitaciones docentes ponemos el acento en la inclusión educativa, en el horizontes de calidad e igualdad.

-¿Por qué el gran nudo crítico es la escuela secundaria?

-Tenemos un gran desafío: la escuela que era para unos pocos, hoy es para todos. Y esto genera una resistencia a la inclusión. El secundario sufre una gran presión social, porque todos quieren entrar a la escuela, a diferencia de años anteriores. Hay una tensión que cambió el sentido de la escuela, y que obliga a preguntarse qué valor tiene la escuela, qué necesitan aprender los jóvenes. Tampoco hay que perder de vista que debemos estimular a los chicos de una manera diferente. Los que damos clases somos del siglo pasado, y los alumnos de este siglo tienen otro chip, y esto hace que existan dificultades de comunicación entre alumnos y docentes. Esta es una de las tensiones más fuertes que tiene la escuela. La otra es que no puede romper con su estructura académica, que viene de hace muchos años. La escuela secundaria tiene que abrirse, pero va a llevar tiempo. Dentro de 10 o 15 años no tendrá que preocuparse más por la deserción, pero en estos momentos estamos en el nudo crítico, con la fuerte deserción que se da sobre todo a partir de cuarto año.

-¿Cuáles son las causas de la deserción?

-Muchos jóvenes mayores de 16 años que manifiestan la nacesidad de trabajar. Algunos, por ejemplo, fueron padres. Esa conflictividad entra a la escuela y la obliga a movilizarse de una manera diferente, aunque muchas veces ésta no logra advertirlo y sigue funcionando con el modelo de la década del ‘80 o del ‘90. Hay que activar el uso del lenguaje audiovisual, que leen muy bien los jóvenes y no así los docentes.

Culpas


-Frecuentemente surgen interpelaciones desde la Universidad, por las falencias de los ingresantes en comprensión lectora, ¿cómo toman estos comentarios?

-Siempre se le echa la culpa al nivel anterior: las universidades al secundario, éste al primario y éste al inicial. Creo que la Universidad debería comprender que los alumnos que recibe son estos, y que no quiere decir que tengan que bajar el nivel. Debería trabajar junto con la escuela secundaria, en lugar de decirle lo que tiene que hacer. Estamos trabajando con todas las universidades nacionales de la provincia, para mejorar la comprensión lectora y la resolución de cálculos. Además, nos preocupa la falta de trabajo en equipo, por lo que los chicos hacen una lucha en solitario.

-¿Qué evaluación se impone a tres años de la modificación del sistema de evaluación?

-Tenemos una mirada crítica, en torno a la dicotomía entre inclusión y calidad. También hay reflexionar sobre los procesos de acompañamiento a los alumnos. Pero más allá de esto, hay que pensar una escuela distinta. A eso apostamos con la formación de los directivos y otros frentes. Esta es la mirada que tenemos sobre la implementación de la tercer materia. Además creemos que hay que acompañar a los docentes para que aprendan a ser tutores, para que orienten a los alumnos y que los ayuden a tener éxito en los exámenes.

-¿La escuela tiene que cambiar?

-Claro, y nosotros también.

“El colegio solo no puede con todo”

Al día de hoy, la escuela cumple una larga lista de funciones sociales, pero los especialistas sostienen que esto puede llevarla a perder su esencia. Para Horacio Ferreyra, debería empezar a trabajar en red con otras organizaciones.

“La escuela sola no puede con todo. A esto lo vienen diciendo diferentes expertos desde hace mucho tiempo: hay que aprender a trabajar en red, y no perder la función esencial de enseñar y aprender. Cuando pierde este rumbo y sólo atiende la problemática social, pierde sentido”, aseguró.

Nota original del Puntal.com.ar

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