La Investigación Educativa: Un Compromiso Ético para la Promoción de la Calidad de Vida y el Respeto por la Dignidad Humana.

7 enero, 2011 Artículos

logo de revista "Rinace - Red Iberoamericana de Investigaión sobre camnio y eficacia escolar"REICE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación.

9 (2), pp. 45-60. España, 2010.

ISSN: 1696-4713

Disponible para la lectura en la web

 

 

 

 

 

 

 

Resumen

En la actualidad, la gestión de la información y del conocimiento científico constituye un factor clave. El desarrollo de la investigación  y la aplicación de sus resultados en todos los órdenes de la actividad humana están en la base de la “economía informacional”  y de la dinámica de las “sociedades del conocimiento”. Diversos autores sostienen que la baja capacidad para producir, difundir y utilizar conocimientos que orienten y sostengan los procesos de desarrollo económico y social parece ser un déficit común de los Estados y de las sociedades en América Latina. Estamos convencidos de que la investigación brinda una base imprescindible para el mejoramiento de políticas y procesos educativos y para el funcionamiento de las instituciones, programas  y procesos de formación en contexto. Consideramos que uno de los compromisos y desafíos éticos de la investigación educativa es indagar y delimitar el alcance de qué se entiende por calidad educativa  para reflexionar acerca de cuáles son las perspectivas, dimensiones, indicadores, mecanismos e instrumentos que permiten su comprobación, verificación, confrontación, evaluación y acreditación. Entendemos que calidad educativa está muy lejos de ser un concepto unívoco y menos aún de alcance estandarizado; por el contrario, sostenemos que debe ser construido en un proceso consensuado que involucre a la Universidad con las agencias encargadas de evaluar la calidad educativa. Ante las consecuencias de la adopción, en la ciencia y la educación contemporánea, de conceptos tecnocráticos e inmediatistas, desprovistos de contenido cultural y político, surge una renovada preocupación en los ámbitos políticos y académicos ante la necesidad de adoptar un concepto de calidad sustantiva de vida humana, como criterio fundamental en el quehacer científico y educativo de la actualidad.

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